Gloria Montoya: concesión privada y mudanza de la escuela de circo

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS PABLO RUSSO

 

 

«El Gloria Montoya será epicentro de un nuevo espacio gastronómico y cultural» informó la Municipalidad de Paraná respecto a la adjudicación de la concesión por diez años del Centro Cultural Gloria Montoya (Melvin Jones 861, Parque Urquiza) a favor de la firma Paracima asociada con Tribus Club de Arte. Hay sorpresa y preocupación entre quienes forman parte de la comunidad de la Escuela Municipal de Circo Larrisa.

La concesión del Gloria Montoya es «para su refuncionalización y gestión». El proyecto contempla la reparación y acondicionamiento del inmueble, para el funcionamiento de un nuevo espacio cultural y gastronómico para la ciudad. «Es la logica de consumo cultural sobre el de la de integración, el ejercicio ciudadano y la educación. Es regalar un espacio de ciudadanía», advierten desde el cuerpo docente de Larrisa.

 

 

«La decisión de concecionarlo pasa por la magnitud de la obra y el costo que eso implica», le dijo Rubén Clavenzani, secretario de Educación, Cultura y Convivencia Ciudadana de la Municipalidad de Paraná, a 170 Escalones. «Se compartirán espacios entre actividades privadas y municipales», agregó.

En la información publicada por el municipio no se aclara qué pasará con el circo, pero se destaca que uno de los aspectos centrales de la propuesta ganadora es la continuidad del nombre Centro Cultural Gloria Montoya, con el fin de preservar la identidad del espacio y el reconocimiento de la artista paranaense.

Trabajadores y trabajadoras de la escuela municipal de circo se enteraron una vez publicada la noticia a pesar de que el proceso de licitación tuvo sus tiempos reglamentarios, que corrieron silenciosamente. El llamado a Licitación Pública N.º 51/2026 fue dispuesto mediante el Decreto N.º 1355 del 24 de junio de 2026. El objetivo fue otorgar en concesión el inmueble de propiedad municipal para desarrollar una propuesta que contemple usos culturales, gastronómicos y recreativos, con la ejecución de las obras necesarias para su puesta en valor. El acto de apertura de ofertas se llevó a cabo el 21 de julio. Mediante el Decreto N.º 1761, de fecha 10 de agosto de 2026, la Municipalidad aprobó la licitación y adjudicó la concesión por una década.

La licitación había sido publicada los días 30 de junio, 1° y 2 de julio de 2026 en el único diario impreso de Paraná y, a partir del 29 de junio de 2026, en el Boletín Oficial electrónico de la Municipalidad hasta la fecha de apertura, el 21 de julio.

 

 

¿Qué pasa con la Escuela de Circo?

La pregunta corre entre el grupo de trabajadores y trabajadoras de Larrisa, que en ocutbre de este año cumple dos décadas, así como entre las familias de los más de ochenta gurises que participan del espacio. Además, se replica en los comentarios en redes.

«Perdimos nuestra casa y nuestro espacio de trabajo», comentó Gisela Reyna en diálogo con este medio. «Como docentes nos enteramos de la concesión a Paranacima de nuestro espacio de trabajo», aclaró la profesora. «Hace 20 años que ocupamos el Gloria Montoya y la verdad que nos cayó de imprevisto la noticia porque nos agarra en plena medida de fuerza, porque no todos los profesores han recibido al día de la fecha el pago del mes de julio por su trabajo. Todavía tenemos una compañera que empezó hace tres meses y no firmó su contrato, está sin cobrar desde junio», añadió.

La medida comenzó el 4 de agosto, con apoyo de las familias. Se trata de entre 80 y 100 familias de grupos que van desde gurises de 5 años hasta los de adultos. «Siempre vamos a apostar a la mejora de los lugares, pero no de esta manera, porque nos sentimos totalmente excluidos, nos sentimos por fuera de la planificación del Gloria Montoya en esta entrega a un privado. Hace 20 años que estamos pidiendo mejoras edilicias y desde hace tiempo que veníamos trabajando en condiciones paupérrimas: no teníamos disyuntor, cada tanto ingresaban y nos robaban materiales de trabajo. Veníamos recibiendo bastantes pálidas en el año, y ahora con esto es la gota que rebalsó el vaso», detalló Reyna.

 

 

Se piensa en el Club Atlético Catamarca Central (Concordia 243) para la continuidad del Larrisa. Allí funcionó en el pasado un espacio que daba clases de circo y aéreos en un galpón al fondo de las canchas de paleta, con un bar al frente. «Creemos que no tiene las condiciones necesarias para trabajar con tanta cantidad de chicos y con grupos en simultáneo. También nos deja en condiciones de vulnerabilidad porque nuestro lugar va a depender de que la municipalidad le pague mes a mes a un club para que funcionemos. No sabemos hasta cuando se va a sostener», opinó la docente.

En la noche del jueves hubo reunión de profesores de la escuela para poner ideas en común. Ahora esperan una reunión con la subsecretaría de Cultura, de quien depende la escuela. Para entonces, los y las integrantes de Larrisa deberán tener alguna posición tomada respecto a la mudanza.

Para la comunidad de la escuela no ha sido fácil sostenerla durante estas décadas, principalmente para el grupo docente que entienden cumplen una función de formación artística, pero también una función social y cultural ya que tanto las edades (de 5 a 75 años) como las realidades sociales que se albergan son muy diferentes. «Quienes vienen a la escuela encuentran un lugar de pertenencia», señaló Consuelo Badaracco, que subraya el valor social que genera el espacio. «Son maravillosas la cantidad de cosas que suceden, en términos educativos, artísticos y culturales», ilustró.

 

 

Los docentes trabajan en condiciones precarias: son monotributistas, se les renuevan el contrato cada seis meses (antes era cada tres), les hacen firmar un consentimiento y no tienen gremio, ni paritarias. Cobran aproximadamente sueldos docentes, pero no se les paga antiguedad. La situación fue acumulando malestar, porque históricamente los contratos se demoran en salir en los enredos burocráticos poco ágiles que producen también demora en los pagos.

«Funcionamos como una escuela: tenemos planificación, calendario escolar, día institucional, muestra de fin de año, participación en eventos; sin embargo las condiciones son las peores», defininió Badaracco. A esto se suma la situación edilicia: este año comenzaron más tarde las clases porque reclamaban una baranda segura para la terraza. «El edificio se cae a pedazos, hay una desidia total y ahora nos damos cuenta el porqué no lográbamos que nos cambien ni un cuerito de la canilla. Nadie nos comentó nada que nos iban a sacar y ya estaba decidido. La situación fue una bomba», se lamentó Consuelo.

 

 

«El Gloria Montoya es el centro cultural más venido abajo, ahora lo van a arreglar privados, será un lugar de acceso a un público que puede pagar entradas. La cultura popular queda afuera. Esto es cerrar un espacio público y alinearse, desde el municipio, con políticas que se están dando a nivel país», opinó la docente.

Más allá de las políticas que se decidan para un centro cultural municipal, la comunidad de Larrisa busca un espacio mejor y abre el interrogante sobre este posible tránsito pasajero en un club: ¿Dónde va a ir a parar la escuela cuando termine la gestión actual?.

 

 

 

Comparte:

te puede interesar

Scroll al inicio