TEXTO GUSTAVO PIÉROLA

¡Te volví a olvidar! Una historia de supervivencia durante el genocidio en Córdoba (La tinta ediciones, 2026), libro de David Andenmatten, se preenta este sábado 31 de octubre a las 19 en AGMER Paraná (Laprida 136). Diversas organizaciones de derechos humanos regionales adhieren a esta encuentro, mediante la cual se narra una experiencia personal sobre la militancia, el secuestro, las cárceles y el exilio. Durante esa instancia, se podrán adquirir ejemplares a 20 mil pesos.
«La memoria no pertenece solamente al pasado. También forma parte de las luchas del presente y de las esperanzas del futuro», expresó su autor en la invitación. Anticipando la actividad, Gustavo Piérola conversó con Andenmatten para 170 Escalones.

¿Quién es el autor del libro?
Soy David Andenmatten. Nací en Argentina en 1953 y estudié en la Escuela Nacional de Agricultura de Bell Ville y posteriormente en la Universidad Nacional de Río Cuarto, provincia de Córdoba.
Durante mi juventud participé en la militancia política y social de aquellos años, militando en el Peronismo de Base. El 27 de mayo de 1976 fui secuestrado en Córdoba y permanecí detenido durante más de tres años, pasando por centros clandestinos de detención y distintas cárceles de la dictadura. En 1980 tuve que exiliarme en Suiza, donde reconstruí mi vida, formé una familia y trabajé durante décadas como técnico de laboratorio médico. También participé activamente en organizaciones sociales, sindicales y de derechos humanos.
Actualmente vivo en Ginebra. ¡Te volví a olvidar! Una historia de supervivencia durante el genocidio en Córdoba es mi primer libro.
¿Cuál fue tu objetivo o los motivos que te llevaron a escribir este libro?
Durante muchos años sentí la necesidad de recuperar y transmitir lo que había vivido durante mi juventud, mi militancia, el secuestro, la prisión y el exilio. Pero no quería escribir solamente un relato sobre la represión. Quería reconstruir también el mundo en el que vivíamos, nuestros sueños, nuestras relaciones, nuestros compromisos políticos y las razones que llevaron a tantos jóvenes de aquella generación a intentar transformar la sociedad. Me interesaba contar esa historia desde una perspectiva profundamente humana, sin ocultar el sufrimiento, pero sin reducir nuestra experiencia a la condición de víctimas.
También quería dejar un testimonio para mis hijos y para las nuevas generaciones. Que pudieran comprender no solamente lo que nos hicieron, sino también quiénes éramos, qué pensábamos y por qué luchábamos.
Escribir el libro fue una manera de recuperar recuerdos, reconstruir historias compartidas y contribuir a la memoria colectiva.
¿Por qué estás en Paraná?
Estoy realizando una gira de presentaciones del libro por distintas ciudades argentinas durante octubre y noviembre. Mi presencia en Paraná es posible gracias a la iniciativa y al compromiso de compañeros y compañeras que se interesaron por el libro y quisieron organizar una actividad para compartirlo con la comunidad. Después de tantos años viviendo en Suiza, este viaje también representa una oportunidad extraordinaria para reencontrarme con personas, lugares e historias que forman parte de mi vida.

¿Cuál es el interés de tu presentación en Paraná?
Me interesa que la presentación sea, sobre todo, un espacio de encuentro, reflexión y diálogo. Aunque el libro relata acontecimientos que viví principalmente en Córdoba y Río Cuarto, las experiencias del genocidio atravesó a todo el país. Cada provincia tiene sus propias historias, sus víctimas, sus sobrevivientes y sus luchas por la memoria, la verdad y la justicia. Por eso, presentar el libro en Paraná significa también poner en diálogo esas experiencias, compartir recuerdos y reflexionar colectivamente sobre nuestro pasado y nuestro presente. Me gustaría especialmente que participaran jóvenes, porque considero fundamental que estas historias se sigan transmitiendo de una generación a otra.
¿Dónde lo has presentado y dónde lo presentarás luego?
La gira comenzó el 7 de octubre en el Archivo Provincial de la Memoria de Córdoba, un lugar especialmente significativo para mí porque allí funcionó el D2, donde estuve detenido hace cincuenta años. Después continuamos por Río Cuarto, con presentaciones en la Universidad Nacional, la Feria del Libro y establecimientos educativos. También estuvimos en Coronel Moldes y en Bell Ville, donde presentamos el libro en la UEPC y en la Escuela Nacional de Agricultura, en la que estudié durante mi juventud. El 25 de octubre realizamos una presentación en Mendoza, en el Espacio para la Memoria de la ex Comisaría Séptima de Godoy Cruz, con más de cincuenta asistentes y numerosos reencuentros con amigos de los años del exilio. Ahora estoy en Resistencia, Chaco, donde esta noche, 29 de octubre, presentamos el libro en la Casa por la Memoria. Después de Paraná, la gira continuará por Rosario, Pergamino, Buenos Aires, Mar del Plata, Olavarría, Trelew, la zona de Esquel y Trevelin, San Luis y nuevamente Córdoba. A comienzos de diciembre espero realizar también una presentación en Ginebra, junto a compañeros y compañeras del colectivo Nunca Más.
¿Qué quisieras que genere en el lector y qué devoluciones has tenido?
Me gustaría que quienes lean el libro puedan acercarse a aquella época desde una dimensión humana, que puedan conocer las experiencias, los sentimientos, las contradicciones, los sueños y también los sufrimientos de quienes la vivimos.
Las devoluciones que estoy recibiendo son profundamente emocionantes. Muchas personas me dicen que comenzaron a leer el libro y no pudieron dejarlo hasta terminarlo. Otras reconocen en sus páginas lugares, personas y experiencias que también formaron parte de sus propias vidas. En las presentaciones se producen reencuentros después de cuarenta o cincuenta años, aparecen recuerdos compartidos y se generan conversaciones que probablemente nunca habrían tenido lugar sin el libro. Eso es lo que más me conmueve. Comprobar que una historia personal puede ayudar a recuperar una memoria colectiva y abrir nuevos espacios de encuentro y reflexión. Si el libro contribuye, aunque sea modestamente, a mantener viva esa memoria y a transmitirla a las nuevas generaciones, sentiré que ha cumplido su objetivo más importante.

