TEXTO 170 ESCALONES

Rojo Carreira Carbone, artista de tan solo diez años, presenta Vita y Metacarnis, exposición que inaugura este miércoles 14 de octubre a las 20 en La Hendija (Gualeguaychú 171), con entrada libre y gratuita.
La Hendija Arte Contemporáneo invita a descubrir el universo creativo de Rojo y a celebrar la libertad expresiva, la mirada crítica y la potencia transformadora del arte desde las infancias. Rojo reune trabajos de sus últimos cuatro años que comprenden dibujos, pinturas, esculturas, máscaras y producciones de stop-motion, dando forma a un universo singular, escenarios oníricos y postapocalípticos. Rojo tiene su primera escuela y laboratorio artístico en su propia familia: hijo del Pájaro Carreira y de Coty Carbone, encuentra en la expresión y en la experimetnación un canal natural y cotidiano, incluso con intervenciones callejeras en esténcil con la técnica del puntillismo.

En esta muestra, que se podrá visitar de miércoles a viernes de 18:30 a 20:30, «Rojo desarrolla una estética de lo grotesto y lo perturbador, atravesada por el humor, la fantasía y el absurdo. Entre el suspenso, el terror, lo crreepy, el surrealismo y un ridículo deliberado, el recorrido planta rostros que se derraman, sonrisas impostadas, miradas insistentes y anatomías imposibles. Lo monstruoso adquiere una extraña humanidad», afirman en el texto curatorial.
El título, Vita y Metacarnis, propone una clave conceptual para ingresar a este universo. Vita, del latín, significa vida; Metacarnis, un término de resonancias latinas, evoca aquello que está más allá de la carne, sus límites y sus transformaciones. Entre ambos conceptos, las criaturas de Rojo habitan un territorio donde la vida persiste, muta y se reinventa, incluso cuando los cuerpos se deforman, se fragmentan o adquieren nuevas existencias.
Su producción se organiza en series cuyos títulos revelan otras dimensiones de su imaginario: El Imperio, Caída del imperio, Los doctores, Los cirqueros, El reflejo o Bufones, Hermanos, Batallas y Viejos nabos. «Estos conjuntos configuran una suerte de cartografía fantástica de las relaciones humanas, donde conviven el poder, la decadencia, la enfermedad, la violencia, el espectáculo, los vínculos y las contradicciones de la vida social», señalan los organizadores, quienes destacan que a través de estas representaciones «emerge también una particular lectura política y social del mundo. Figuras militares, personajes investidos de autoridad, símbolos históricos, multitudes y escenarios de enfrentamiento se entrelazan con criaturas grotescas que parecen encarnar los excesos, las miserias y los absurdos de la condición humana. El monstruo deja de ser únicamente una figura de terror para convertirse también en una posible metáfora del poder, la obediencia, la violencia y los mecanismos de dominación».

Una de las dimensiones más significativas de esta exposición, probablemente, sea la posibilidad de reconocer en ella una mirada crítica de las infancias sobre el tiempo histórico que habitan. «Las infancias no son ajenas a los acontecimientos políticos y sociales: observan, interpretan, construyen preguntas y elaboran una memoria del presente», sostiene Carbone. «En sus imágenes persisten fragmentos de la historia colectiva, representaciones del poder y de la violencia, pero también formas sensibles de comprender aquello que sucede en el mundo. Desde esta perspectiva, el trabajo de Rojo permite pensar la infancia no solamente como un territorio de fantasía e imaginación, sino también como un espacio de producción simbólica, reflexión y cuestionamiento. Su universo visual dialoga con las tensiones de la contemporaneidad y devuelve, desde una sensibilidad propia, imágenes que interpelan las certezas del mundo adulto», completa.
Vita y Metacarsis podrá visitarse hasta el 23 de octubre inclusive.


