Un pavor cotidiano

TEXTO FRANCO GIORDA

 

 

La noche sin mí narra el final de un día en la vida de Eva. Es una noche terrible, pero parece no ser una noche de excepción. De todos modos, no deja de ser una noche particular en la que se actualizan incontables capas sedimentadas de violencia, de las más pequeñas a las más horribles. Esta película argentina está dirigida por Laura Chiabrando y María Laura Berch. La actriz protagónica es Natalia Oreiro, quien logra interpretar de un modo conmovedor y hasta inquietante el papel principal que carga con todo el peso de la historia.

La obra cinematográfica, que apenas supera la hora de duración, es en apariencia relativamente pequeña: la mayor parte de la acción transcurre dentro de una casa, los personajes son solo los cuatro integrantes de una familia, el tiempo que abarca es acotado. Sin embargo, esa síntesis es el emergente de una cuestión muy significativa que se remonta hasta el origen mismo de las relaciones de género. En este sentido, el nombre de Eva, elegido para la protagonista, puede postularse como un indicio para pensar que el nudo del problema puede recorrerse desde la primera de las mujeres hasta las contemporáneas.

Al comienzo de este drama, la protagonista se entera, en amargas condiciones, de una noticia muy gravitante para su vida. A pesar de querer comunicarla a su marido, una sucesión de situaciones le impiden exteriorizar la gran novedad. El personaje de Oreiro debe resolver numerosos y simultáneos problemas domésticos: ordenar, cocinar, responder a permanentes demandas y reunir a la familia en torno a la cena. Sin embargo, cada una de esas tareas se convierte en una odisea porque es la única sobre la que recaen esas misiones de la convivencia hogareña. Este cuadro de situación va perfilando la naturaleza de los vínculos afectivos de la familia que muestra desde lo más banal hasta lo más pavoroso.

 

 

Varios pasajes de la noche son narrados con el tempo del suspenso lo que agrega mayor intensidad a una situación ya de por sí dramática. A fuerza de ninguneos y agresiones, Eva se va hundiendo en un espiral cada vez más oscuro y denso hasta perder el sentido del absurdo que la rodea y la constituye. El trabajo físico y expresivo de Oreiro para dar cuenta de este estado espiritual es descomunal.

Hay un dato destacado: en la ficción, los hijos de la protagonista son los hijos reales de la directora Laura Chiabrando, quien también es la guionista. Los hijos están interpretados por Matilde Creimer Chiabrando y por Teo Inama Chiabrando; y quien hace de marido es Pablo Cura. Además del mencionado rol descollante de Oreiro, el trabajo actoral de reparto completo es de una solidez contundente. Todas las interpretaciones llegan como un rayo directo hacia los espectadores y espectadoras. La profunda sedimentación de los problemas que anidan en la dinámica familiar son encarnados sin vueltas y al mismo tiempo sin lugares comunes. El carácter de estas interpretaciones es de esos que hace difícil diferenciar al actor del personaje. En esto tuvo un rol central la otra directora, María Laura Berch, quien es una de las directoras de casting y entrenadoras de actores y actrices de mayor reconocimiento en el país.

La noche sin mí está disponible en Flow y es una de las propuestas más elegidas de ese servicio de streaming. A esto hay que sumar que fue una de las películas premiadas en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) y que fue parte de la programación del Festival Internacional de Cine de Entre Ríos (FICER) que se desarrolló entre el 25 y el 30 de noviembre en Paraná. En esta ocasión estuvieron presentes sus realizadoras quienes conversaron con el público que asistió a la proyección. En el intercambio hubo preguntas y también testimonios vivenciales sobre la condición de maternar en un mundo patriarcal.

 

 

 

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