TEXTO OSCAR LONDERO

Apuntes sobre lo que sucede a partir de una lectura compartida.
Paraná, 18 de septiembre de 2026
Seis minutos antes había llegado a sus oyentes el último envío de Textos leídos. Y a través del chat de Whatsapp, como respuesta, alguien envió la carta que el chileno Sergio Larrain le escribió a uno de sus sobrinos, mencionada en la lectura compartida de ese día.
A modo de presentación, al final de ese escrito había un par de líneas. Redactadas, quizá, para justificar el arrebato que lo llevó a su autor a compartir esa famosa esquela de 1982.
«Buen día. Te comparto esta carta que es bellísima», escribió Pablo Merlo, quien desde hace tiempo convirtió la fotografía en arte.
Con Pablo nos conocemos desde hace más de tres décadas. Durante años fuimos compañeros de trabajo; uno escribía; el otro fotografiaba. Primero para publicaciones locales, después para Clarín.
Una hora más tarde, tras haber leído un par de veces la carta de Larrain, le pregunté a Pablo si había escrito el párrafo que presentaba la misiva del chileno. Entre otras cosas describía a ese texto como «la lección de un maestro tan dulce como descreído».
Aunque eran palabras que bien podía haber suscripto, Pablo lo negó. «No es mi estilo. Esa carta -continuó- expresa la esencia de la mirada de Larrain, la amorosa simpleza con la que miraba y su profunda sensibilidad».
Después, lo ineludible: escribir estas líneas, grabar la lectura de la carta de Larrain y compartirla. Como una forma de cerrar una cadena de complicidades.

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La foto que acompaña este texto corresponde a la serie que integra el libro Valparaíso, de Sergio Larrain.
Y a continuación podrán escuchar la lectura de la «Carta de Sergio Larrain a su sobrino fotógrafo».
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