TEXTO Y FOTOGRAFÍA PABLO RUSSO

Algunos conceptos gramscianos, como marxismo cultural o batalla cultural, por ejemplo, sufren hoy cierto vacío de sentido en su uso por parte de un amplio espectro político que fue tomando los términos, desde la izquierda y el progresismo del siglo XXI hasta sectores reaccionarios y conservadores. En tiempos en que las ideas y sus deformidades circulan velozmente en formatos y lenguajes apoyados en las neo tecnologías de la información y la comunicación, resulta un valioso aporte al estudio de la circulación del sentido la reconstrucción de una época en la que la materialidad de la palabra impresa y, fundamentalmente, su análisis introductorio, eran parte de la discusión que se vinculaba con su contexto histórico.
El giro gramsciano, de Martín Gerlo, es un libro basado en la tesis de maestría que el escritor paranaense presentó en 2022 en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos. Lleva por subtítulo Primeros lectores y editores de Antonio Gramsci en la Argentina y fue editado por EDUNER en noviembre de 2025, dentro de la Colección Académica.
Gerlo, periodista de medios gráficos y audiovisuales de la región, presenta su trabajo de impecable desarrollo y documentación que se transforman en entretenida lectura de manera cronológica, estructurado en una introducción, diez capítulos y una conclusión. El prólogo del libro es de Alexia Massholder. La propuesta fue evaluada por dos lectores externos y aprobada por el Comité Asesor Editorial de la colección, cuyo coordinador es Martín Maldonado. La corrección de texto estuvo a cargo de Paola Calabretta y el diseño gráfico fue de Gabriela Resset. El resultado de esta obra tiene 184 páginas de 21 por 14 centímetros y se consigue a través de la EDUNER.

Allí, el autor afirma que las ideas del pensador y militante marxista italiano impactaron de manera decisiva en el proceso de renovación de las izquierdas desde mediados del siglo XX, propiciando nuevos problemas y abordajes en el campo de la teoría social y política. Existieron (y existen) múltiples interpretaciones sobre sus escritos que no necesariamente conviven de manera armónica. Esta polisemia no es ajena a la Argentina, por lo que Gerlo pone el énfasis en la recepción e indaga en quiénes fueron los primeros lectores y editores de sus ideas. Esta reconstrucción historiográfica habilita a recopilar parte de los debates que se fueron dando a mediados del siglo XX en la izquierda tradicional local en un contexto internacional de surgimiento de nuevas izquierdas y de posiciones nacionalistas.
Refutando a algunos historiadores europeos que suelen ignorar el impacto del comunista sardo en América Latina, Gerlo dice que la Argentina «fue uno de los primeros países luego de Italia en tomar nota del pensamiento de Gramsci». Más allá de noticias iniciales sobre él que se vinculan a una reseña de Cartas desde la cárcel por parte de Ernesto Sábato en 1947, Gerlo centra su interés en el período que va desde la primera edición argentina de ese texto, a cargo de Héctor Agosti, militante del Partido Comunista Argentino, hasta la ruptura posterior en ese partido con el surgimiento del grupo Pasado y Presente de Juan Carlos Portantiero y José Aricó. «La deriva del pensamiento gramsciano en la Argentina adquirió, hacia fines de 1950 y principios de 1960, una insoslayable importancia política en el frustrado intento de renovación del PCA», sostiene el autor.
Uno de los aspectos tratados, además del debate interno en el PCA respecto a las nuevas izquierdas, tiene que ver con los acercamientos y alejamientos de estos primeros gramscianos con posturas del nacionalismo popular. Es un tema en el que Gerlo se desenvuelve con soltura, ya que viene indagando en los vínculos entre las izquierdas y el peronismo durante las décadas del cincuenta y sesenta en distintas publicaciones de revistas (como «La última gira del Tío» en esta página) y también en su trabajo de tesis. Su primer libro, Los conjurados. El peronismo entrerriano y el levantamiento de Valle (Ana Editorial, 2022) tiene como tema lo que ocurrió en Entre Ríos y con entrerrianos que participaron del levantamiento del 9 de junio de 1956 contra el golpe de Estado de la autoproclamada Revolución Libertadora.
Para el análisis de El giro gramsciano, el magister y licenciado en comunicación toma la senda de Pierre Bourdieu a través del aporte metodológico que le brinda las formulaciones de Giséle Sapiro en cuanto a las apropiaciones y usos de una obra en recepción. De Bourdieu, la idea de una «sociología comparada de los prefacios», le permite pensar qué cosas se le puede hacer decir a un autor extranjero (en este caso a Gramsci) -con quién no necesariamente se comparten categorías de percepción y problemáticas- más allá de lo que este pretenda decir desde sus condiciones de producción.
En sus páginas se aborda la recepción de un Gramsci antifascista y un Gramsci intelectual marxista que en algún momento bifurcaron sus caminos. Dentro de los debates que rastrea el autor, se encuentran también las diferencias entre el comunista humanista del que se apropia el filósofo Rodolfo Mondolfo (italiano, radicado en Argentina, quien tuvo relación con el pensador encarcelado por el fascismo), y otro de lectura más leninista o bolchevique, a cargo de Agosti. Además del debate intergeneracional dentro del PCA, el autor destaca el diálogo teórico en clave gramsciana respecto a lo cultural entre Agosti y Juan José Hernández Arregui. En cuanto a la interna comunista, la denominada joven generación que encarnaron Aricó y Portantiero (también Oscar Del Barco y Héctor Schmucler) se presentó como heredera del legado de este pensamiento que fuerzan hasta la ruptura con el PCA, cuando la necesidad de una renovación teórica y política se presentaba como inaplazable. En este punto, Gerlo señala que para el comunismo argentino, en un principio, «Gramsci significó de algún modo la posibilidad de realizar una autocrítica y una relectura sin necesidad de salirse del marco de identificación partidaria, sino más bien al contrario, reafirmando su pertenencia, a pesar de la deriva posterior del grupo que habría de protagonizar la ruptura juvenil». De ahí el mote de «grasmcianos argentinos» para estos pensadores con epicentro en Córdoba.
Hay al menos tres descentralizaciones que se enlazan en relación a la publicación de El giro gramsciano. La primera refiere a la etapa de recepción productiva de las ideas del pensador europeo desde este país sudamericano, es decir, desde los márgenes del marxismo internacional. La segunda, el legado que toman los gramscianos cordobeses que se posicionan respecto a un centro, tanto político (Buenos Aires) como partidario (la conducción ortodoxa del PCA). La tercera marca de corrimiento es la que produce el mismo Martín Gerlo con su gesto de investigación y divulgación en el contexto de una universidad nacional situada en una provincia (Entre Ríos), de temas que muchas veces parecen coto de los grandes centros de producción del conocimiento. Sin dudas, quien piense a Gramsci desde el sur, no podrá pasar por alto el aporte de este autor a la historia del pensamiento y los debates de la izquierda argentina.

