TEXTO PABLO RUSSO / FOTOGRAFÍAS QUIQUE GASPARÍN

La Asociación de Ex Presos y Presas Políticas y Exiliados de Entre Ríos «La Solapa» convocó a un grupo de personas a conformar Bordadoras de Memorias Paraná con el propósito de confeccionar una bandera para el 24 de marzo de 2026. Esta obra se concretó entre septiembre de 2025 y febrero de 2026 y se presentó el jueves 5 de marzo en el Centro Cultural Juan L. Ortiz.
En esa bandera se bordaron los 317 nombres de las víctimas de la dictadura en la provincia de Entre Ríos. «Cada puntada, cada color elegido, es un gesto de memoria y justicia», expresaron desde La Solapa. «Cada nombre es una narración, cuenta una historia personal, social y política», agregaron. Esta iniciativa está basada en la tradición del bordado en América Latina como herramienta de resistencia y transmisión cultural, como modo de recordar y transformar.

«Bordar es aprender haciendo; es arte y memoria, identidad y comunidad», contaron los ex presos, las ex presas políticas y exiliados entrerrianos. La idea surgió tras la visita de Las Descamisadas, un grupo de bordadoras de distintos puntos del país que recuperan palabras de Eva Perón bordando camisas. Ese trabajo inspiró esta acción, al igual que el colectivo Bordadoras de luchas de ayer y de hoy, de ex presas políticas cordobesas que bordan mensajes de denuncia y esperanza en mantas compartidas, como también Bordar la Memoria en Quilmes entre otros tantos grupos del país. Por eso este proyecto se inscribe en la larga tradición latinoamericana: desde los textiles precolombinos, las damas mendocinas hasta las bordadoras de Isla Negra y las arpilleristas chilenas, pasando por experiencias actuales como Líneas de Horizonte y Puntos de Lucha en Brasil.
Bordadoras de Memorias Paraná reunió a más de setenta mujeres y varones de distintas generaciones y trayectorias que, al encontrarse cada semana, desarrollaron vínculos, saberes y afectos. «Cada encuentro sumó manos, historias y colores; relaciones que conectan con la vida y trayectoria de quien es bordado», dijeron desde La Solapa.
Para este trabajo, la sede semanal fue Casa Grande Asociación para la igualdad y el desarrollo, en Andrés Pazos 35. «Además, es de destacar el trabajo minucioso y profesional de la Sastrería Teatral del Juan L Ortiz, que transformó los retazos de memorias en la Bandera de Memoria», comentaron desde la agrupación.

Durante la presentación del jueves 5 por la noche, la bandera se exhibió colgada por encima de los asistentes, junto a un texto descriptivo, mientras cinco bordadoras sentadas en semicírculo daban cuenta del modo de hacer. «Cada lienzo bordado es un puente entre lo que fuimos y lo que necesitamos seguir siendo. Es reconstruir un poco nuestras familias rotas, es declarar, con cada puntada y con cada lágrima que secamos en silencio, que sus nombres no son un recuerdo: son un presente que late y los necesita, tanto como nosotras», fueron las palabras de inicio de Laura Benetti, conductora del acto.
Fueron oradores de esa noche Manuel Ramat, por La Solapa, y Lucía Tejera y Nadia Grandon por «Cultura x la Memoria», quienes leyeron el manifiesto del colectivo artístico. Luego se escuchó al duo Cuerda Tinta, integrado por Analía bosque en guitarra y voz y Andrés Mayer en viola.

«Bordar sus nombres a 50 años del golpe no es sólo un acto de memoria: es un acto de amor. La aguja avanza sobre nuestras historias. Cada puntada es una pregunta que nunca pudimos hacerles, un abrazo que quedó en el aire, un futuro que alguien quiso arrancarnos. Al bordarlos… las y los recuperamos de la intemperie, y los cobijamos en nuestras manos», señaló Benetti sobre el cierre del acto, que concluyó con el grito colectivo «30 mil compañeras y compañeros desaparecidos, ¡Presentes! ¡Ahora y Siempre!».

