«Grita en mí», el mirador de Seba Macchi

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS PABLO RUSSO

 

 

Sebastián Macchi, con su proyecto Colectivo Baldío, presenta Grita en mí, su séptimo trabajo discográfico, este sábado 2 de mayo a las 20 en la Casa de la Cultura, 9 de Julio y Carbó, Paraná. En formato banda, con una previa de discos en vinilos seleccionados para la ocasión en el patio de la Casa, se producirá el encuentro acompañado de comida y barra a cargo de Bocado. Las entradas anticipadas se consiguen en Grada Tickets o en The Music Store, y también en puerta, la noche señalada.

La formación, que para esta producción le imprime a las composiciones de Macchi un giro más eléctrico vinculado a la tradición del rock nacional, está compuesta por Sebastián Macchi en piano y voz, Gonzalo Díaz en batería, Luciana Insfrán en teclado y coros, Marcelo Gastaldi en guitarra eléctrica y Fernando Silva en bajo eléctrico. El disco fue grabado en simultáneo, en tomas completas y sin cortes, por lo que propone un registro de música viva que los artistas esperan repetir y potenciar en el encuentro con el público. El concierto contará con las participaciones especiales de Flopa Sukdorf y Emi Cersofio. «Me encanta que la música pueda ser un motivo de un encuentro plural», expresó el cantautor.

 

 

Una noche de fines de abril, como antesala de la presentación del 2 de mayo, Casa Ramírez abrió su espacio en un encuentro organizado por la productora Fluvia para la charla y la escucha de este artista radicado en Bajada Grande. Macchi tocó algunas canciones -en formato piano solo- y disparó el diálogo sobre el proceso de producción de este nuevo trabajo. Las canciones de Grita en mí recorren un universo donde conviven el paisaje del litoral, la vida urbana, la infancia, el amor y el colapso ambiental, desplegando una poética que dialoga con diversas tradiciones musicales y construye un lenguaje propio. 

La música de Macchi ofrece un modo de ver el paisaje de agua del Paraná, a la vez que nombra realidades, nutriéndose de una mirada universal que no se restringe a las fronteras estilísticas. «Acá hay una presencia muy fuerte del medio, de la poética del río», señaló el compositor. «Desde hace muchos años me enfoco en eso, es esencial en la música que busco hacer, como una manera de traducir el paisaje a una poética. A la vez, se abre una búsqueda expresiva de canalizar en un mismo instante la letra y la música. A mí me costó llegar a ese punto, tuve un desarrollo importante de música instrumental y al mismo tiempo lo poético que me marcó muy fuertemente desde la adolescencia, con el universo de Juan L. Ortiz. Entonces, enhebrar esos dos hilos me costó bastante», compartió Seba.

Además del paisaje, las composiciones del nuevo trabajo están signadas por el momento histórico y político. «Y aunque la sombra vuelque / y la canción aturda / ha de brotar aquella flor / que siempre vuelve a abrirse / para despertar», ejemplifica en un estribillo. Por supuesto, todo es metáfora en este artista: lo lindo, lo feo, lo bueno y lo malo. Siempre desde una mirada que no es meramente contemplativa, sino de meterse en el paisaje con el cuerpo y vincularse con la gente que trabaja en torno al río. Algunas de sus canciones, por caso, surgen inmediatamente después de una remada desde Bajada Grande, su puerto de asiento. El contexto está presente, entonces, dentro de una mirada poética. «Es una inquietud que está hace tiempo, que viene siendo, esto de tener un amor y agradecimiento hacia este paisaje y, a la vez, encontrar que el paisaje hoy también es la basura, hay como un ruido», detalló el pianista. «Siempre tuve una mirada muy romántica de las cosas y en este tiempo cada vez me va interpelando más este modo de mirar, porque nos encontramos con situaciones como lo que pasa con los humedales y la falta de políticas de cuidado», amplió. «Juanele nos enseñó a mirar el paisaje de otra manera. Cada construcción es una invitación a mirar de un modo las cosas, por eso en esto hay una invitación a un mirador», señaló Macchi.

 

 

Este mirador tiene un sonido particular. Grita en mí propone una tímbrica más predominantemente rockera y eléctrica, sobre todo si se los pone en relación con las producciones anteriores del autor. Las influencias remiten a Charly García, Fito Páez, Luis Alberto Spinetta, incluso en la incorporación de teclados específicos y delay en la voz. «Eso también habilita una expresividad, ciertas palabras que en ese contexto son posibles y en otros no», explicó Seba, que destacó el lujo que implica, en estos tiempos vertiginosos, lograr el compromiso de los integrantes de la banda en un trabajo que lleva muchos años. «Es casi un milagro sumar todo esta gente, de verdad es un tetris enorme y ponerle el cuerpo en vivo para mí es muy necesario. Por eso va a ser una ceremonia importante», anticipó.

Los temas traen su información e ideas desde su nacimiento, pero hay algo que se termina de cocinar en el ensayo, comentó Seba sobre el material que está disponible en plataformas y que si bien no tiene edición física local, espera su salida en vinilo en Japón para dentro de dos meses. La intemperie sin fin es el nombre de la productora independiente del autor que edita el material; los seis anteriores estuvieron bajo el sello de Shagrada Medra.

«La salida del disco es algo natural, como un parto, es parecido a un hijo, es algo que ya está y después tiene que dar sus pasos. A la vez, en los últimos años toqué casi nada en Paraná y menos en una movida así, por eso es algo muy especial y me da mucha alegría de que suceda acá», invitó Macchi. “Poder compartirlo acá me emociona, porque las canciones hablan de acá. Sentir que hay una empatía con eso es fundamental y da fuerzas”, agregó. «Creo en la música como un espacio de común unión, que sucede especialmente en vivo. Encontrarse, vibrar con lo que está pasando, es único. Ni siquiera el disco en vivo puede registrar cabalmente lo que ocurre con el sonido de la banda en un concierto», expresó sobre el aura de la obra en su momento de ejecución.

 

 

 

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